CON REBELDÍA. Columna de JOAQUÍN SÁNCHEZ

Comenzamos

JOAQUÍN SÁNCHEZ. 8 oct. 2019

Todo comienzo supone ilusión porque quieres contribuir, desde este sencillo medio, a aportar ideas y transmitir sentimientos para transformar nuestra sociedad, una sociedad en la que millones de personas claman para que la humanidad sea humana, donde el ser humano y el planeta encuentren que las decisiones de cualquier orden se rigen por la dignidad y el bien común. También, supone esfuerzo, porque los años no pasan en balde y el compromiso repartido en varias luchas dificulta ese tiempo necesario para escribir. La verdad es que si escribo en este medio es por la amistad con Mario y el agradecimiento por toda la cobertura que me dio en La Opinión, que contribuyó a lanzarme en este maravilloso mundo de la escritura.

Acción contra un desahucio. Foto: PAH

He puesto a esta columna el título de “Con Rebeldía”, que nace del compartir la vida con muchas personas, de aquí y de allí, que he visto sufrir por la avaricia, la codicia, la ambición y la violencia de los poderosos económicos, sociales, políticos y religiosos. Personas que hemos entrelazado amistad y un inmenso cariño, que llevo en el corazón y que sé que estoy en su corazón, y como decía un amigo refugiado yemení: “Amigos para siempre”. Es una rebeldía que nace de la indignación de ver cómo se ha ido consolidando una sociedad inhumana e indiferente ante el sufrimiento humano, cómo el racismo, la xenofobia y el rechazo a los empobrecidos se expresan sin ningún tipo de rubor ni escrúpulo, cómo se criminaliza a la gente solidaria y se silencian las causas y a los causantes del dolor humano. Es una rebeldía que nace de ver cómo se han recortado derechos y se ha precarizado el mundo laboral y quieren que esta situación sea permanente. Es una rebeldía contra toda desesperanza, porque hay esperanza en ese otro mundo posible, necesario y urgente.

Soy consciente que los que defienden una sociedad justa, libre, pacífica y fraterna están más expuestos a la crítica y son más vulnerables al desprecio, porque es más difícil la coherencia con el bien, que con el mal. Es más fácil ser coherente con la injusticia que con la justicia, es más fácil ser coherente con la sumisión y la indiferencia que con el compromiso y la lucha. Pero, a pesar de ello seguimos amando, luchando, soñando y cuidando la vida.

Comenzamos,

Joaquín Sánchez. Sacerdote

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