Sube que te llevo. Columna de EMILIO CHICHERI

El espontáneo de los escenarios

Viernes 8 nov. 2019. EMILIO CHICHERI

En los años 70 viví experiencias fabulosas, de muchas de las cuales ni siquiera me acuerdo. A menudo me para un viejo colega y me dice:
–»¿Te acuerdas de aquel concierto en el que te subiste por la cara al escenario y la gente no quería que te bajaras?»
– Ja ja ja. To, le sigo el rollo y digo que sí, aunque en mis principios esto lo solía hacer a menudo.

Una vez había un concierto que se presentaba muy apetecible. Era en la plaza de toros de Murcia. Triana, Asfalto, Leño, los murcianos Quo Vadis y alguno más que no recuerdo. Fue la vez que la plaza de toros estuvo completamente llena. Yo conseguí colarme en donde estaban todos los músicos, por que llevaba una pinta que confundía a todos los encargados de la seguridad. Recuerdo que llevaba conmigo una vieja guitarra de palo con cuerdas de acero que, a menudo, me hacía sangrar las yemas de los dedos. Pero a mí me gustaba el sonido que tenia. Entonces, me dio la vena del espontáneo y entre un grupo y otro tuve la osadía de subirme al escenario. Los técnicos me pusieron un micro para cantar y otro para la guitarra. Allí había mucha gente que me conocía, sobre todo los que estaban más cerca del escenario y fliparon cuando me vieron.

Empecé a tocar ‘El rock de la platería’, al que Pepe Moreno le dio forma definitiva con Acequia. el sonido no era muy bueno y enseguida la gente empezó a protestar para que me lo subieran. Pasados cinco minutos, en los cuales disfruté muchísimo, se dieron cuenta los organizadores de que yo no tenía que actuar y rápidamente subieron dos gorilas a bajarme del escenario. Por supuesto, me quitaron todo el volumen de los micros. Me echaron de los camerinos y salí al ruedo, donde estaba toda la gente. Casi todos íbamos colocaos de cerveza y algún «cigarrito de la risa».

En cinco minutos armé la de San Quintín. Todo dios me invitaba a fumar y a beber y yo no iba a desaprovechar la ocasión. Fue uno de los días más felices que recuerdo. Terminado el concierto, me fui andando solo, con mi guitarra en el hombro, hacia la casa de unos amigos estudiantes que vivían en un segundo piso, cerca de la plaza de toros. Por una canaleta de desagüe escalé hasta el segundo piso a pique de partirme la crisma, y encontré un colchón libre, tirado en el suelo.

A los pocos meses, Pepe Moreno y yo fundamos lo que seria el grupo Acequia. Eran otros tiempos. Tiempos de juventud, de aventura, de locuras. ¡Era tiempo, de vivir a tope!

Imagen principal: el grupo Leño, en 1981. Foto: WIKIPEDIA

Emilio Chicheri. Músico

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