La difícil vuelta al colegio en las zonas afectadas por el terremoto en Colombia
Un mes después del seísmo, los 449.000 damnificados siguen necesitando ayuda
Miércoles, 16 sep. 2026. UNICEF
Ha pasado un mes desde que un terremoto de 7,4 grados de magnitud azotase el oeste de Colombia. Dejó más de 449.000 personas damnificadas en 16 departamentos y cerca de 500 municipios. La fase inicial de búsqueda y rescate ha concluido, la emergencia continúa para cientos de miles de familias que siguen enfrentando pérdidas, desplazamiento, daños en sus viviendas y dificultades para acceder a servicios esenciales. Entre los más afectados se encuentran los niños, niñas y adolescentes. Más de 4.268 centros educativos han resultado alcanzados por el terremoto, comprometiendo la continuidad de la educación y el acceso a espacios seguros para el aprendizaje y el desarrollo de más de un millón de estudiantes.
Los daños a los sistemas de agua, salud e infraestructura comunitaria también aumentan la vulnerabilidad de la infancia, poniendo en peligro sus vidas porque no pueden acceder a agua segura o servicios de salud.
«Un mes después del terremoto, la recuperación de la infancia debe seguir siendo una prioridad. Las niñas, niños y adolescentes necesitan regresar a entornos seguros para aprender, jugar y desarrollarse. La solidaridad y el apoyo de todos siguen siendo fundamentales para que las comunidades afectadas puedan reconstruir sus vidas», ha señalado Olga Lucía Zuluaga, especialista de emergencias de UNICEF Colombia.

Desde el inicio de la emergencia, UNICEF ha desplegado equipos y suministros en los departamentos más afectados para apoyar la respuesta liderada por las autoridades nacionales y territoriales, logrando alcanzar a cerca de diez mil personas.
Como parte de estos esfuerzos, UNICEF ha distribuido más de 900 kits de higiene familiar y kits especializados para mujeres embarazadas en comunidades afectadas de Quibdó y Buenaventura, así como 42 filtros de almacenamiento de agua, y suministrado 32.000 litros de agua a familias afectadas en Chocó. Asimismo, ha realizado evaluaciones técnicas en escuelas, centros de desarrollo infantil y alojamientos temporales para garantizar condiciones adecuadas de agua, saneamiento e higiene para niños, niñas y sus familias.
En cuanto a educación, UNICEF ha donado más de 40 aulas temporales para apoyar el restablecimiento de la educación en las zonas damnificadas, junto a la distribución de materiales pedagógicos, apoyo socioemocional y ayuda técnica a las autoridades educativas para garantizar la vuelta segura al cole. UNICEF también ha desplegado expertos para evaluar la infraestructura escolar y fortalecer los planes de contingencia del sector educativo junto a la Sociedad Colombiana de Ingenieros.
La emergencia también ha incrementado los riesgos de violencia, explotación y problemas emocionales para los niños y niñas. En respuesta, UNICEF trabaja junto al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) para fortalecer los mecanismos de protección, habilitar espacios protectores móviles y dar apoyo a la atención de la infancia en los territorios más afectados. Además, en Buenaventura, más de 320 familias recibieron kits humanitarios con materiales educativos y recreativos para apoyar el bienestar y la recuperación de niños y niñas.
En salud y nutrición,UNICEF ha apoyado el despliegue de equipos móviles de salud en comunidades rurales y de difícil acceso, especialmente en el departamento del Chocó, para garantizar la continuidad de servicios esenciales de atención primaria, vigilancia nutricional y prevención de la desnutrición infantil. Estas acciones buscan proteger la salud de los niños, niñas, mujeres gestantes y familias que continúan sufriendo serias dificultades para acceder a servicios básicos.
A pesar de los avances en la respuesta humanitaria, las necesidades siguen siendo enormes. Miles de familias continúan viviendo en condiciones precarias, mientras que el acceso a educación, agua segura, protección y atención sanitaria continúa interrumpido en numerosas comunidades.
Por ello, UNICEF hace un llamamiento a gobiernos, empresas, donantes y sociedad civil para mantener y fortalecer las acciones que permitan la pronta recuperación de las comunidades afectadas.