Café con Hugo. Un viaje con escalas
Por HUGO BENEDETTI
Miércoles, 4 nov. 2026
Un viaje de ida. Sin regreso. Pero con escalas. Algunas las elegimos. Otras aparecen sin avisar. Hay escalas de alegría, de amor, de encuentros, y también de dolor, de pérdidas, de errores, de incertidumbre. Y uno sigue. Porque la vida no se detiene. Tal vez por eso, con los años, empezamos a comprender que no se trata solamente de llegar.
También importa cómo viajamos. Qué hacemos con el tiempo que tenemos. A quién encontramos en el camino. A quién ayudamos. A quién abrazamos. A quién perdonamos. Y qué palabras dijimos o dejamos sin decir.
Porque cuando hablamos de tener más, quizás deberíamos preguntarnos ¿más de qué? ¿más cosas? ¿más dinero? ¿más reconocimiento? ¿o más momentos?
Más tiempo con quienes queremos.Más conversaciones. Más risas. Más tranquilidad. Más vida.
Porque llegará una última escala. Y entonces, aquello que durante tantos años creímos importante quedará atrás: la casa, el auto, el dinero, los títulos, el reconocimiento. Nos vamos solos. Pero quizá no nos vayamos del todo. Porque algo de nosotros puede quedar en los demás. Una palabra, un gesto, una enseñanza, un recuerdo, una mano tendida cuando alguien la necesitaba. Eso también es un legado.
Y tal vez el verdadero legado sea mucho más sencillo que todo aquello que solemos imaginar. Que alguien pueda decir que haber compartido una parte del camino con nosotros hizo que su vida fuera un poquito mejor. Por eso los sueños siguen siendo importantes. Son una brújula cuando alguna escala se vuelve difícil. Pero también hay que aprender a disfrutar el viaje. Porque la vida no está en la próxima estación. Está sucediendo ahora. En este café, en esta conversación, en ese abrazo que todavía podemos dar, en esa llamada que seguimos postergando, en ese sueño que todavía podemos intentar.
Y también en agradecer. No porque todo haya sido perfecto, siino porque, a pesar de todo, hemos estado aquí, hemos amado, hemos sufrido, hemos caído, nos hemos levantado, hemos perdido. Y también hemos ganado. Todo forma parte de la travesía.
Y quizás, cuando algún día lleguemos a esa última escala,no importe tanto cuánto acumulamos, sino cuánta vida fuimos capaces de vivir, cuánto disfrutamos, cuánto quisimos, cuánto dimos.
Porque la vida es un viaje de ida, con escalas. Y no sabemos cuándo llegará la última.
Por eso, tal vez la pregunta no sea cuánto nos queda de viaje, sino qué estamos haciendo con la escala en la que hoy nos encontramos. Y quizá ahí esté la verdadera riqueza de una vida: llegar al final sin llevarnos nada, pero dejando mucho.

Hugo Benedetti es periodista argentino residente en Alcantarilla