PRIMERA PERSONAPRIMERA PLANA

Café con Hugo. Leo Messi, la grandeza desde el silencio

Por HUGO BENEDETTI
Miércoles, 28 oct. 2026

¿Cómo puede un ser humano atravesar décadas de fama mundial sin perder la sencillez? ¿Cómo hace una persona para bajar de un avión en cualquier ciudad del mundo y ser reconocida, admirada por generaciones enteras y seguir caminando con los pies sobre la tierra?
No debe ser fácil convivir tantos años con el éxito, con la exposición, con la presión permanente, con la mirada del mundo entero observando cada paso. Y, sin embargo, hay personas que logran algo mucho más importante que ganar títulos. Logran conservar la humildad.

Cuántas veces uno observa imágenes de ese hombre saludando a un niño, abrazando a un anciano, deteniéndose para una foto, para una sonrisa, para un gesto simple, y percibe algo poco común: naturalidad. Porque hay seres humanos que transmiten grandeza desde el silencio. Sin necesidad de imponer. Sin agresividad. Sin autoritarismo. Y en un mundo cada vez más acelerado, más violento y más indiferente, eso tiene un valor enorme.

Claro, estoy hablando de Lionel Messi. Pero quizás lo más admirable de él no sea solamente el talento extraordinario que Dios le dio para jugar al fútbol. Quizás lo más admirable sea haber sostenido durante tantos años el equilibrio emocional, el afecto por su familia, el respeto por las personas y esa manera serena de habitar el éxito.
Porque la fama suele deformar. El poder suele alejar. La idolatría suele confundir. Y, sin embargo, hay personas que parecen recordarnos algo esencial: que se puede ser enorme sin dejar de ser sencillo.

Tal vez por eso niños, jóvenes, adultos y ancianos lo admiran en todas partes del mundo. No solamente por los goles. Sino porque transmite algo que hoy escasea: humildad. Respeto. Calma. Humanidad.
Y quizás allí exista una enseñanza profunda para este tiempo.
Porque mientras muchos líderes del mundo levantan discursos agresivos, generan divisiones o gobiernan desde el ego, a veces un deportista silencioso termina enseñando más sobre convivencia, respeto y humanidad que muchos poderosos. Y eso debería hacernos pensar.

Tal vez el verdadero éxito no consista en conquistar el mundo. Tal vez consista en algo mucho más difícil: poder mirarse al espejo después de tantos años y seguir reconociéndose humano.
En un mundo donde muchas veces se premia el ego, la agresividad y la soberbia resulta conmovedor descubrir que todavía existen seres humanos capaces de hablarle al mundo desde la humildad.
Y quizá eso explique por qué algunas personas, como el caso de Lionel Messi, no necesitan imponerse para ser inmensas.

Hugo Benedetti es periodista argentino residente en Alcantarilla

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